Sarunas Marciulionis: La magia lituana

En el verano de 1989 desembarcaban en la NBA cuatro de las principales joyas del baloncesto europeo: Vlade Divac, Drazen Petrovic, Alexander Volkov y Sarunas Marciulionis. Cuatro de los pioneros del baloncesto europeo en la NBA, además europeos de formación, sin pasar por la Universidad americana.

El primero de ellos fue el que tuvo una carrera más larga en la NBA, llegando a jugar una final con Los Angeles Lakers, en el que fue el primer anillo de Michael Jordan. Drazen Petrovic vio truncada su carrera justo cuando empezaba a asentar con una estrella de la liga. Por su parte, Volkov no tuvo apenas oportunidades de jugar, mientras que su compañero de selección. Nuestro protagonista, Marciulionis consiguió asentarse durante algunos años en la liga. Al igual que Volkov, venía de vencer a la selección americana en los JJOO de 1988, algo que motivo que USA Basketball empezase a pensar en llevar a los profesionales a los siguientes juegos.

Pero centrémonos en Sarunas, quien comparte nombre y características con un tocayo al que todos hemos visto jugar, Jasikevicius. Para el que no haya visto a Marciulionis podemos imaginarnos a un jugador parecidos a Jasikevicius, eso sí zurdo y con mucho más físico, lo que le permitía hacer esas bandejas imposibles que eran su sello personal y jugar en muchos momentos de escolta, sobre todo en el basket FIBA. Compartía con Jasikevicius, eso sí, la misma imaginación al servicio de la efectividad y una muñeca que no temblaba en los momentos difíciles.

Para la realización de este artículo me he basado, entre otros datos, en dos publicaciones de Guillermo Ortiz y J.C. Gallego que cito abajo. Nos cuentan Ortiz y Gallego que Marciulionis era un jugador misterioso, al que poca gente conocía. Jugaba en el BC Statyba de Vilnius, lo que hoy es el Lietuvos Rytas, que pasaba sin pena ni gloria por la liga soviética. Desoyó los cantos de sirenas de Zalguiris para permanecer fiel a su club. Eso sí, cada verano aparecía para deleitarnos con la Unión Soviética.

sarunas
basketball-reference.com

Sarunas apareció para el gran público en el Eurobasket de 1987, tras haber sido descartado a última hora para el Eurobasket de dos años antes. En su lugar había ido a la Universiada de 1985 junto a Valters, Volkov o Sabonis, ganando la final a EEUU. De hecho, el base había sido también descartado a última hora del Mundobasket de 1986 por motivos políticos, como nos cuenta Juan Carlos Gallego. En ese mismo verano meditó su retirada, pero su entrenador de toda la vida Rimas Endrijaitis le convencería para seguir. Ese verano va a Estados Unidos a una gira de la selección soviética donde un tal Donnie Nelson se fijaría en él, pero no adelantemos acontecimientos.

En el Eurobasket del 87 se daría a conocer, donde actuaba junto a otros compatriotas lituanos como Valdemaras Chomicius, en el equipo todavía unificado de la URSS. En ese campeonato la Unión Soviética consiguió la plata tras perder la final contra Grecia, pero el base lituano fue ya incluido en el mejor quinteto del campeonato siendo la gran sorpresa del mismo.

Sarunas y la Unión Soviética volvió a impresionar el año siguiente cuando derrotaron en las semifinales de los JJOO a la EEUU de David Robinson y compañía y conseguían el oro ante Yugoslavia. En ese equipo asombraba al mundo ese coloso que era Arvydas Sabonis, pero también ese zurdo recién llegado que se había hecho con el mando como base titular.

Tras ello solo duró un año más en Europa, en el que por cierto le dio tiempo para conseguir otra medalla, esta de bronce, en el Eurobasket de 1989 en Yugoslavia. Él ya había sido seleccionado en el draft por Golden State Warriors en 1987 en el puesto número 127. Dos años después su cotización había subido y el equipo de la bahía le reclamaba. Tres veranos antes Don Nelson había oído hablar de este jugador por primera vez después de haberse enfrentado a la Universidad de su hijo. Ahora llegaba al equipo entrenado por este como una gran estrella europea.

Golden State Warriors

El lituano llegaba a un equipo ilusionante. De la mano de Don Nelson se habían metido el año anterior en semifinales del Oeste en un equipo que estaba liderado por Chris Mullin y Mitch Richmond. Además, ese verano había llegado otro base talentoso vía draft, el también zurdo Tim Hardaway. Dos bases rookies siendo el lituano el encargado de partir desde el banquillo. Por cierto que en este equipo había otros dos jugadores europeos, Uwe Blab y Chris Welp, aunque el segundo contaba muy poco para Nelson.

Era el inicio del TMC Run, como fue bautizado este equipo, o lo que es lo mismo, correr y tirar. El equipo anotó esa temporada 116 puntos, pero encajó 119 quedando fuera de los Playoffs al ganar solo 37 partidos. Para el lituano, sin embargo, fue un buen año. Jugó 22 minutos por partido en los que aportó 12 puntos. Esto era algo muy meritorio teniendo en cuenta que hablábamos de un rookie europeo en los años 80, y encima soviético, por mucho que él dijese que era lituano, aunque es verdad que la Guerra Fría tocaba a su fin. De hecho, Marciulionis ya no estaba en la lista del Mundial de 1990 en el que pese a la ausencia de los lituanos, la URSS consiguió la plata.

Marciulionis había caído muy bien en la multicultural San Francisco. Sarunas era, como nos cuenta Guillermo Ortiz, “un hijo de la glasnot”, muy alejado de la formalidad y el realismo soviético. No solo en su imagen, sino también en su juego lleno de creatividad con entradas imposibles. En la siguiente temporada Sarunas se asentó en la segunda unidad de Warriors, promediando 10 puntos en 19 minutos por partido. Este año fue mejor a nivel colectivo, puesto que llegaron a semifinales de Conferencia, donde cayeron ante los Lakers de Vlade Divac y Magic Johnson.

sarunas2
gettyimages

La siguiente temporada fue la gran eclosión de Marciulionis en la NBA. El de Vilnius promedió 18.9 y 3.4 asistencias por partido aprovechando el hueco dejado por la marcha de Mitch Richmond. El equipo seguía siendo el mejor en el apartado ofensivo con casi 119 puntos por partido, pero el peor en defensa con casi 115. Eso le dio para ser tercero del Oeste en temporada regular, pero cayeron en primera ronda ante los Sonics pese a que el base subió sus promedios a 21 puntos y 5 asistencias en esos cuatro choques. El lituano se había asentado ya como uno de los mejores sextos hombres de la NBA. De hecho fue uno de los jugadores considerados para el premio de 6º hombre, aunque este fue a parar al alemán Detlef Schrempf

Su mejor año iba a continuar a nivel de selecciones. Sarunas participó con Lituania en el primer gran evento tras la independencia, los JJOO de Barcelona. Aquella participación trascendió más que el bronce que lograron el equipo de Sabonis y compañía. Era una cuestión nacional para Lituania y una cuestión especial para Marciulionis, quien tuvo mucho que ver en las camisetas inspiradas en Grateful Dead que vistieron los lituanos al recoger su medalla. El base lituano, de hecho, ayudó a formar la liga lituana de baloncesto, que echó a andar en 1993.

El base lituano estaba en su madurez como jugador, pero la desgracia se iba a cebar en su camino. Ese verano de 1992 había llegado al equipo Latrell Sprewell, otra bala más para el equipo de Nelson. Sin embargo, cuando se llevaban solo 30 partidos de temporada la rodilla de Marciulionis dijo basta cuando estaba promediando 17 puntos por partido. Esa lesión le tendría alejado año y medio de las canchas con lo que se perdió el resto de esa campaña y la siguiente, la 1993/1994. Entre medias fue traspasado por Golden State Warriors a Seattle Supersonics.

Seattle y Sacramento. El último baile

Sarunas llegó a Sonics en la temporada 1994/1995 justo la temporada después de haber caído en primera ronda ante Denver y justo antes de ser finalistas ante Chicago. Ese año ganaron 57 partidos, pero les volvió a perseguir la maldición de primera ronda y perdieron ante Los Angeles Lakers. El lituano tuvo el papel de suplente de todo un All Star como Gary Payton, quien era uno de los mejores bases de la liga. Jugó 18 puntos por partido en los que promedió 9 puntos, números más que aseados. Por cierto que en Seattle coincidió con el antes mencionado Detlef Schrempf.

Pese a su rendimiento los problemas físicos seguían haciendo mella. De hecho no pudo jugar los Playoffs y al final de la temporada fue trasladado a Sacramento Kings. Sin embargo, ese verano tenía que dar una de sus últimas lecciones. Sería lejos de Estados Unidos, concretamente en Atenas, donde llevaría a Lituania a la final del Eurobasket. Era la segunda gran competición de Lituania, tras haber quedado fuera sorprendentemente del Eurobasket de 1993 y por tanto del Mundial de 1994. Se presentaban en Grecia con todo, incluido Arvydas Sabonis que venía de ganar la Copa de Europa con el Real Madrid y que daría el salto a la NBA ese verano. Tras ganar en semifinales a la Croacia de Kukoc y Radja se enfrentaron en la final a los yugoeslavos que volvían a la competición tras la sanción por la guerra. Allí cayeron en la final por 96-90 ante Yugoeslavia en un duelo al sol increíble con Sasha Djordjevic, aunque quedase empañado por la actuación arbitral. Marciulionis fue nombrado MVP del torneo, del que fue también máximo anotador con 22 puntos por partido. Aquella fue una plata amarga para la selección lituana.

En Sacramento Kings, se encontró con su antiguo compañero Mitch Richmond, que era la estrella en el páramo que eran los Kings. El equipo de California jugó los Playoffs pese a ganar solo 39 partidos (eran otros tiempos en el Oeste) aunque cayó en primera ronda. Marciulionis promedió 19 minutos, en los que aportó 11 puntos por partido con muy buenos porcentajes. Al finalizar ese año, Sarunas aún tuvo fuerzas para enrolarse de nuevo en el equipo lituano que iba a participar en los JJOO de Atlanta.

Lituania llegaba a los juegos con una mezcla de veteranos, aunque ya no estaban Chomicius y Yovaisha, pero ya aparecían jóvenes como Saulius Stombergas, que pudimos disfrutar en la ACB en Baskonia. Quedaron segundos de su grupo tras Estados Unidos, pero por delante de los croatas. Tras deshacerse de los peligrosos griegos en cuartos, perdieron en semifinales frente a los yugoeslavos, que volvían a toparse en su camino. Los de Obradovic les afixiaron venciéndoles por 66-58. Sin embargo, los lituanos amarraron el bronce al vencer a Australia. Era la última gran alegría del lituano.

Al año siguiente intentó volver a probar suerte en la NBA. Solo aguantó 17 partidos, ya en Denver Nuggets, donde había sido traspasado ese verano. El canto de cisne de su carrera como profesional llegaba con solo 32 años, pero con las rodillas machacadas.

Sarunas Marciulionis no suele aparecer cuando hablamos de los mejores jugadores europeos en la historia de la NBA. Es verdad que solo jugó siete años en la liga, y que los dos últimos lo hizo ya lastrado por los problemas físicos. Pero pocos europeos han jugado con el atrevimiento y el talento que poseía el lituano.  Además, fue uno de los pioneros que abrieron el camino a otros jugadores formados en el viejo continente pudiesen triunfar en la NBA.

Su nombre resuena en la historia del baloncesto FIBA donde se convirtió en un base diferente y único frente al rigor táctico de la época. Un oasis de imagen y creatividad que siempre pareció mantenerse al margen de todo. Un jugador diferente no solo en lo técnico, sino también en lo físico, más parecido a los americanos que a los tirillas europeos. Pese a las lesiones y el estar escondido en Vilnius hasta los 25 años, Marciulionis fue una de las referencias del baloncesto europeo de finales de los ochenta y principios de los noventa.

Fuentes: Artículo de Guillermo Ortiz “La última penetración imposible de Sarunas Marciulionis” en jotdown (http://www.jotdown.es/2013/06/guillermo-ortiz-la-ultima-penetracion-imposible-de-sarunas-marciulionis/)

Serie de artículos “Crónicas lituanas” de JC Gallego en foroacb.com (http://foros.acb.com/viewtopic.php?f=1&t=389889&hilit=cronicas+lituanas&start=195).

(Este artículo apareció por primera vez en falso9blog.com)

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